Sin título.

Amarte, como yo te he amado,
era una forma de amarte tal vez ingenua y algo torpe,
como corresponde al amor supongo,
difícil de expresar de cualquier manera
en el preciso lengüaje matemático de la trigonometría,
y no porque fuera este precisamente un amor sin tamaño,
un amor sin medida,
sino porque es más dado el amor
a medirse en unidades más propias de la alquimia que practica,
en cuerdas de palabras sin mayor rigor que la metáfora,
la analogía de la cosa que es de la cosa pretendida…
Así yo podría decir sin miedo a equivocarme que te he amado
como ama el pubescente a la menetriz,
un amor de un día, un amor virginal,
el día que le desvirga
como ama la ternera lechal a la ubre,
un amor animal, el amor de una bestia,
en la leche caliente, que la alimenta
como ama el indigente a la calderilla limosnera,
un amor decadente, un amor hambriento,
cuando cae en su taza de hojalata
un amor inmediato, un amor de un instante,
era otra forma de desconsuelo, me imagino dentro de la calamidad que es la vida,
al fin y al cabo el amor es un sentimiento triste
como es de naturaleza insaciable,
yo así, te amaba con hambre, con el rigor del apetito
diariamente, sin vocación, sin ceremonia, sin arte
como se ama el aire, la comida, el agua, la temperatura del cuerpo
con necesidad, con urgencia, tal vez en un lenguaje demasiado básico,
sí, tal vez nunca he sabido expresarme, la elocuencia nunca fue una de mis virtudes,
y tal vez es así que se nos ciñe el amor a la carne,
como se ciñen los harapos al indigente, en palabras de dientes cariados,
es cierto, me dirás quizás que no parece un sentimiento demasiado bello
pero quién dice que ha de serlo, el amor.
En cualquier caso qué importa,
cuando se ha ido este sentimiento pasajero y caprichoso como el vuelo de un insecto, qué queda en el organismo que nos satisfaga,
tal vez la melancolía
como una partícula de azúcar vertida en una tonelada de agua,
que nos permita recordar
en el sufrimiento de esas moléculas expandiéndose disueltas en un océano tan vasto
que hubo un día en que pudimos creer en la felicidad,
¡qué ilusos!,
será hasta que probemos de ese contendor una vaso de agua
y comprobemos que de toda la dulzura
tan sólo queda el sabor a agua,
que todo es mentira...

Hoy ya toda certeza de tu memoria la guardo en el sexo de tus palabras más obscenas...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 1 Confidentes   | Filed under:

Variaciones.

Dentro de una fantasía musical,
de mariposas brotando en flores
como tejidos carnales de esperanzas rotas,
alboroto alado de aromas almizcle
y palabras largas sin vocales
se derrama nostalgia en borbotones de caricias violeta,
torrentes de colores azules por las tiernas colinas
del valle que nutre de ambrosía rosicler caliente
la fuente lacrimosa...
Crece en mi habitación
con el silencio y la velocidad constante
de una fuga de gas
como algo erróneo peligroso e inflamable
lentamente
como un latido tarda en llenarse de sangre
para dar impulso a otro nuevo latido,
alborotando olas de púrpura piano,
y yo que no se qué decir
me quedo quieto como una hoja
como un pescado el día de la boda
in artículo mortis
muriéndo-
me
muy lentamente
colgando aún hilos de sedal en la boca
a la vez
pescador y pez...
Acto de redención absoluto
dulce muerte, dulzura,
en la soledad más inquietante
la caja se llenará de gusanos
y luego, tierra....
Mientras,
las golondrinas
dibujan en la dorada atmósfera de la tarde
una locura más grande
donde cabe toda la infancia
y las cosas de los mayores,
el viento se ha vuelto promiscuo y obsceno,
el viento
acecha la ropa tendida
de los tejados
le quita las pinzas y la arrastra por el suelo,
lejos me anima con su hocico
a no detenerme
antes de encontrar una fuente de agua
mientras me susurra al oído
que mis lágrimas
no alimentarán este mar lo suficiente
para que un pescador pueda llegar a rescatarnos.
Al detenerme he encontrado un lugar
donde las miserias
se detienen a gozar
en la carne
y el tiempo detenido a contemplarse
atusado por la brisa de las enfermedades.
Pero en mi vida nada ha participado nunca por entero
de ninguna idea pensada por el hombre
para la bondad,
ya de niño
latían complacientes en mi carne almohadonada
los alientos de esta fatalidad.
La incerteza, sin embargo, no proviene tanto
del hecho absolutamente intrascendente
en que se ha convertido hoy el babilón alarde excretor
y su higiene,
como de la resbaladiza y elusiva transparencia gelatina marina
que al igual que una sardina al sol
parece haberse deshidratado bajo esta luz de neón,
cultivando en mi entorno
una fabulosa cosecha de objetos cadáver
de líneas fauve y colores kandinsky.
A mí no me importa
no me duele
si necesito limón
me retuerzo el brazo izquierdo sobre la copa
y obtengo zumo,
no es limón
pero es ácido.
-¿Qué?.
-Que la verdura me aburre,
los humanos antro-
pofagia.
En el sosiego de esta noche clara y calma,
acaricia mi pecho un ángel.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 3 Confidentes   | Filed under: ,

El calabozo.

El tiempo es igual
en el calabozo
igual de lento, vacío igual
de emoción, lenguaje, razón, ni cosa alguna...
el tiempo en el calabozo es igual
igual de inhóspito, irremediable, inasequible igual
y está presente por todas partes
como una muchedumbre,
pero tiene olor a pies
y cierto gesto profesional en su labor
que propone un esbozo de sentido al decorado...
así en la disciplina profesional que adquiere
es posible entender el hacinamiento
el rancho de sabor industrial
el olor a pies
e incluso las reducidas dimensiones del habitáculo
en que nos han ordenado dispuestamente
con una manta, un pijama y un número a cada uno sobre el suelo...
someterse así resulta más sencillo
se convierte en una pulsión más del organismo
en un espacio ordenado por límites tan austeros
el cuerpo acaba tomando por ti las decisiones...
pronto se reducen los limites de función del metabolismo
pasa el tiempo entre la vigilia y el sueño
no hacer se convierte en una solución natural
no pensar, no desear, no esperar, dejar que pase el tiempo
que ya no nos pertenece, es cumplir una orden
y así se resuelve toda responsabilidad, toda culpa
ajenos a la moral del encierro y su presunta humillación...
es cierto que en algún momento
de madrugada, entre las sombras al despertar algo desorientado
puedes sentir, detrás de los barrotes, cómo el tiempo te atrapa,
en la oscuridad, y te obliga a levantarte, a huir del tiempo,
de la oscuridad horizontal,
de ese ataud sin márgenes que es la conciencia de tiempo.
Intentas buscar entonces una escapatoria, y preguntas la hora a tu custodio,
una hora que poco tiene que ver con el tiempo, para ti,
para quien son todas las horas iguales,
para quien la hora preocupa tan sólo como la fortuna diaria de una rutina,
que en la hora, más tarde o más temprana, castiga o beneficia,
con la ausencia de sueño.
Y así entonces tu única dedicación, en la oscuridad del calabozo, de nuevo
es confundirte con el resto de objetos,
que pase el tiempo sobre ti, sin tocarte, que se vaya esa ansiedad,
esa ansiedad mítica, esa ansiedad gigantesca
que te posee con el tamaño de una patria,
esa conciencia de tiempo que te penetra y bombea tiempo,
sin remisión, inagotable, que no deja que pase el tiempo,
hasta que de nuevo, llega el sueño...
En cualquier caso, aquello fue al principio, hace tiempo que no me sucede
hoy tan sólo la ausencia de café y tabaco
hacen de este olor a pies un lugar desagradable,
si al menos pudiera fumarme un cigarro,
el calabozo es confortable...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 4 Confidentes   | Filed under: ,

Acuarelas.

"Lo más terrible de la vida
es descubrir su ausencia”
Charles Bukowski

Dejé de comunicarme con mis objetos personales hace tiempo.
Me observan lánguidamente
en un discurso de razones atrapadas
en afectos inútiles, historias pasadas,
sentido común, pechos hinchados de humanidad
y suspiros entrecortados por la emoción
que les produce el espectáculo tan cercano
de la decadencia.
Se muestran tan solícitos y fraternales
como lejanos me resultan sus argumentos vanos,
así como cada vez más en la distancia
se propone intangible la línea que me separa de ellos
entre lo sólido y lo inmaterial.
Yo a su vez devuelvo la mirada a todo lo que me mira
desde este otro lado sin nombre
que no sabría ubicar si me preguntasen,
igual que no sabría describir esta sensación de vacío
que me llena
y tira de mí hacia dentro,
como mirar con los ojos muy abiertos hacia el cielo
debajo del mar
en ese momento de abstracción
en que tus sentidos están sobrecogidos por el espectáculo de tanta belleza
mientras tus células estiran de tu pecho con fuerza
exigiendo una última calada de aire.
¿De qué sirve respirar?, sólo son acuarelas...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 8 Confidentes   | Filed under: , ,

Movimiento.

A Bertolt Brecht

Abres el puño
cierras la boca
bajas el codo
dejas caer el brazo
columpiándose en el hombro,
inspiras hondo cerrando los ojos,
recuerdas
y todos los recuerdos
son en blanco y negro
hombre de mármol,
salvo el sudor
color nácar, brillante como la luna llena
y la sangre
rojo esperanza...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 4 Confidentes   | Filed under: ,

La razón de Bruto.

“Lo que no me mata me hace más fuerte...,
porque lo he matado yo antes”
Friedrich Wilhelm Nietzsche

Bruto conoce la verdad.
Mientras se obcecan unos
naúfragos opulentos, en la búsqueda del sentido atómico de la vida,
alimentando los insaciables apetitos de la carne
y renuncian otros, a la misma vida atrapados,
estoicos, en sus paradojas dialécticas,
observa Bruto como hasta los más escépticos
rinden culto a la naturaleza humana,
infatigables al desaliento por hallar la vía
que les habra el camino triunfal del conocimiento.
Todos buscamos lo mismo, piensa y sonríe Bruto,
condescendiente, pero no hallareis lo que buscais en esa sima,
no hay nada más ajeno al hombre que el conocer.
Si en verdad deseais aplacar vuestras ansias,
¡someted a otro hombre!, esa es nuestra verdadera razón.
Yo no soy la obra de ningún legado,
ni tan siquiera mi propio legado soy yo,
ni lo que pienso, ni lo que siento, ni lo que digo, ni lo que tengo.
Soy lo que someto, lo que puedo, lo que realmente poseo,
lo que es mío y sólo mío, lo que me obedece.
No podeis entenderlo, pero llegará un día en que el hombre
tan sólo se verá sujeto a su propio destino,
como un espíritu libre, valedor del egoísmo puro
y cada vida humana se convertirá
en una manifestación del genio del individuo para la super-vivencia.
El asesinato sin culpa, como un acto intelectual,
la autoridad de la voluntad, el verdadero placer inefable del éxito
alcanzado cuando la obra de arte someta la materia
a la emoción de una idea perfecta capaz de detener el tiempo,
más allá de los sentidos,
más allá, de la piel de las cosas,
en la esfera que nos cubre por encima de cualquier fantasía moral,
donde el movimiento se derrama en el vacío, como la mirada en la oscuridad...
Sí, Bruto conoce la verdad.
La opinión del público es patrimonio de héroes y deportistas,
Bruto sabe que los dioses sonríen desde su montaña
cuando observan cómo se afanan diligentes los seres humanos
en repartirse la elusiva gloria que la historia puede otorgarles.
Bruto lo sabe,
a Bruto no le importa,
Bruto no busca la gloria,
Bruto sólo quiere una cosa
que inflama con violento deseo las velas de su ambición.
Bruto sólo quiere el poder
a toda costa
y no le importa qué clase de bestias
compongan sus legiones para conquistar su meta,
mientras pueda seguir ampliando las fronteras
de sus dominios.
Roma, su destino,
será su Imperio,
un imperio de cerdos,
su imperio de cerdos,
obedientes asesinos,
devoradores de hombres.
Qué más da que sean cerdos o leones
mientras ejecuten sus órdenes sin pensar en su propia vida.
Sea pues, si éstas han de ser las bestias del Imperio,
que a partir de ahora la belleza sea belleza cerda
y toda su armonía, rosa, grasienta y cuadrúpeda
y cerdos los sentidos y cerdas sus esferas,
la delicadeza que se torne grosera y pestilencia la fragancia,
gruñidos, la música y todo el pensamiento y las artes que desciendan a la escoria
a cubrir sus necesidades.
Que se construya un templo al dios Cochino,
como se haría a la más alta de las divinidades oficiales del culto de Roma,
mientras obedezcan las órdenes, entreguen sus vidas
y no salgan de sus porquerizas si no es requerida su presencia.
Sea pues el Imperio de Roma, un imperio de cerdos,
el mayor imperio que jamás contempló el cielo...
Se ha hecho.
Bruto el Emperador está orgulloso,
de su poder, de su obra,
necesitaría una nueva vida entera para poder contemplar con sus propios ojos
la vasta extensión de los patrimonios sometidos bajo el poder de su sello.
La nueva Roma, magnífica tras su Reconquista.
Ha sido un largo viaje el recorrido
y sin embargo parece no haber sido suficiente,
el rumor de una ausencia le turba por momentos
como el apetito de un estómago saciado con agua.
Bruto se encuentra muy pensativo últimamente,
hay veces, en las largas horas de soledad,
entre ágapes y tripudios, de que dispone para sí mismo,
en que el intenso olor a estiercol que inunda sus aposentos
proviniente de los cercanos barracones de su guardia personal,
le produce una extraña sensación que le hace viajar a la infancia
y cerca de un sentimiento de afecto similar al agradecimiento filial,
se soprende a sí mismo emitiendo un tímido gruñido porcino.
Súbitamente vuelve en sí, confuso, a su trono,
donde permanecía sentado, trayendo consigo un inquietante pensamiento
seguro de haber divisado bajo la gruesa fonética gutural de esa lengua bárbara
el océano humano de pasiones en que él se debate.
¿Será posible que estos animales
sean capaces de elevar su alma más allá de su propia inmundicia?,
¿poseerán la facultad de soñar?,
¿conocerán los deseos de la ambición?
¿el poder de la voluntad?,
¿el valor de la libertad?,
se pregunta Bruto.
Bruto, el Emperador implacable de la razón,
inasequible a las debilidades de la emoción,
tiene miedo, un enorme abismo se ha abierto ante él.
Ante la agresión de tal ignorancia
reacciona con el movimiento defensivo propio de un rey,
aferrándose con fuerza a su trono,
dispuesto a combatir esta ilusión,
y con la intensidad olímpica de un sol
deposita fíjamente su insostenible mirada
sobre el jabalí dorado, símbolo de su ejército
que indica a sus pies donde han de arrodillarse aquellos
que se atreven a turbarle con audiencias,
virtiendo toneladas de patria y prestigio como acero fundido,
pero una gota de sudor se rebela traicionera
surcando gravemente las huellas que la soledad de su puesto
ha esculpido sobre su adusto rostro marcial.
Bruto tiene miedo,
pero no tanto por una previsible rebelión, que no habría advertido,
como por la visión de una próxima contienda con un enemigo mayor
creciendo ante él de forma irremediable,
que ha de contemplar por primera vez, impotente,
sin la asistencia de sus célebres legiones de cerdos invencibles,
en la que su virtuoso talento de estratega resultará igualmente inútil.
El poderoso Bruto, Bruto el Emperador, se ve sometido en su majestad,
a la conciencia de la edad.
Bruto envejece, se ha vuelto débil, por primera vez en su vida,
en la mirada del otro ha encontrado su propio reflejo
y no es capaz de apartar la mirada,
atrapado por el esóterico misterio que esconde la ignorancia
de un destino cierto y tan próximo.
Sabe que no podrá enfrentarse a un enemigo tan terrible
y mantenerse en el gobierno.
Ha llegado el crepúsculo de su obra,
en el otoño de su tránsito por este mundo
el poderoso deseo que lo hiciera invencible, lo abandona.
Y al recordar, no es satisfacción lo que siente,
tampoco culpa o angustia por las faltas o errores cometidos,
tan sólo confusión y miedo.
Ni una sóla respuesta a todas las cuestiones que ahora se le plantean,
eludidas a lo largo de tantas batallas.
Cuando ahora la muerte aparece con la inquietante presencia
de la justicia inmediata e irrevocable, no sabe nada.
¿Un hombre dichoso en vida, gozará de la dicha en su último aliento?.
¿Un hombre miserable en vida, sufrirá su miseria en el último instante
o en el impulso último de ese latido eterno, tan sólo se puede morir?.
Bruto no lo sabe, y encuentra como todo su poder
se desvanece entre sus dedos sin ofrecer ni una sóla respuesta,
dictar artículo, enviar legión, ordenar sacrificio,
es inútil cuando tu enemigo es una sombra entre las sombras,
por primera vez el hombre-dios se ve sometido a la debilidad humana,
Bruto el Emperador que minúscula de pronto ha descubierto su alma
en la penumbra soledad de los empíreos salones de palacio
Bruto ha descubierto, colgando de una horca, todos pesamos lo mismo.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 3 Confidentes   | Filed under: , ,

Ralph Waldo Emerson.

Hijas del Tiempo, las hipócritas Jornadas,
embozadas y mudas como derviches descalzos,
marchan una tras otra en fila interminable,
con diademas y con fagots en las manos.
A cada cual ofrecen dones a voluntad,
pan, reinos, estrellas, y el cielo que las sostiene.
Yo, en mi jardín florido, contemplé tal boato,
olvidé mis deseos matutinos,
con premura tomé unas pocas yerbas y manzanas,
mas la Jornada dio vuelta y se alejó en silencio.
Demasiado tarde, bajo su hilatura ceremoniosa,
miré el desprecio.

Jornadas.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 4 Confidentes   | Filed under: ,

La voluntad prohibida.

Amanace
hay una mujer tendida en una acera
y un hombre escondido en un baúl
cuyo único anhelo es morirse de hambre
antes de que lo descubran,
hay un niño a las puertas de un ejército
portando una ametralladora
y un perro devorando el cadáver
de una mujer embarazada
le cuelgan restos del cordón umbilical de las orejas.
Estamos en guerra
y mi habitación está sucia,
un hedor insoportable a heces y orina proviene del baño,
hace cinco días que no salgo a la calle
tengo hambre,
sé que es peligroso mirar por la ventana
hay francotiradores apostados por todos lados
pero esta es la única distracción que tengo
desde que cortaron la luz,
ha pasado una patrulla,
no he podido distinguir sus colores
da igual
aquí da igual
al perro ya le da igual
con el que se han divertido jugando al tiro al blanco.
Al menos murió satisfecho
fue una muerte rápida
pudo saciar su hambre antes de que lo encontraran,
con un hombre no hubieran sido tan generosos.
Sólo hay dos tipos de hombres ahora,
los que están dispuestos a matar
y los que deben esconderse,
hoy tampoco podré salir a la calle
tengo hambre.
Me da miedo pensar que para alimentarme
he de engendrar un valor que no poseo,
una inspiración que me guíe entre las balas y los cuerpos muertos
en busca de alimento,
no quiero morir,
estas paredes son mi condena
pero prefiero esta muerte pacífica de la pérdida de los sentidos
a la dolorosa tortura que puedan practicar conmigo esos monstruos.
¡Qué puedo hacer!
¡quién puede ayudarme!
si yo no soy un hombre valiente
ni dotado de cualidades especiales para la supervivencia...
Atardece,
ya he tomado la decisión
me dirijo a la cocina
caliento el cuchillo carnicero al rojo vivo
y coloco mi mano izquierda sobre la encimera,
el cuchillo se hunde en la epidermis produciendo un hedor nauseabundo
y doy el primer corte,
no puedo evitar soltar un aullido gutural ante el espectáculo de carne abriéndose
que es mi propia carne,
intento dar un segundo corte y todo se vuelve negro,
estoy en el suelo
con la muñeca abierta en una herida cauterizada
y el cuchillo en la otra mano,
recuerdo lo que ha pasado
tengo hambre.
Vuelvo a calentar el cuchillo
estoy agotado
no sé cuánto gas le queda a la bombona de butano
tengo que darme prisa
esta vez cojo el cuhillo con decisión
y llego al hueso en el primer corte
sierro el hueso con fuerza
puedo sentir cada partícula ósea de mi esqueleto
retorciéndose por la tensión
estoy a punto de volver a desmayarme
me gustaría arrancarme la mano de un bocado
pero antes debo acabar el trabajo
doy el último corte
y caigo al suelo exhausto,
el muñón está sangrando
tengo que volver a calentar el cuchillo
y cerrar la herida,
entonces veo la mano solitaria sobre la encimera
escucho gruñir a mis tripas
y no puedo evitar sonreir
mientras pienso que hoy por fin habrá cena.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 8 Confidentes   | Filed under: , ,

Ana Blandiana.

También la luz es carne.
Si la arrancas, se rompe
y sangra.
¿No habéis visto nunca
un haz de luz
que, arrojado a un lado del cielo,
empieza a pudrirse?
¿O nunca habéis sentido
el olor a sangre
de un arroyo que discurre despacio,
de un rayo de sol
dispuesto a calmarse
de piedra en piedra?
¿Y no os habéis parado a pensar
en el olor divino,
consumado allí,
en el corazón de la luz,
donde un animal cegador
herido en la eternidad
nos mantiene a todos
con vida?

Un animal cegador.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 10 Confidentes   | Filed under: ,

Philip Larkin.

Es raro no saber nada, no estar seguro
de qué es cierto o qué es justo o qué es real,
sino hablar con matices, eso creo, o bueno,
así parece, alguien debe saberlo.
Es raro no entender cómo marchan las cosas,
la astucia humana para hallar lo necesario,
su sentido formal, su puntual fecundar, sí,
es raro hasta el gastar ese conocimiento,
pues la carne nos ciñe con sus propias decisiones,
y pasar sin embargo la vida en vaguedades,
que cuando comenzamos a morir
no tenemos ni idea de porqué.

Ignorancia. (Las bodas de Pentecostés, 1964)

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 3 Confidentes   | Filed under: ,

Cadáver exquisito.

El cielo está plomo
magnífico
plomo
en forma de plomo
en cascada
derramándose
sobre el asfalto,
el airte saturno
se cuela por las rendijas
de las habitaciones
caliente y amargo
embriagando con cada calada
de sabor a ciudad.
Mientras en la calle
todo se desenvuelve femenino
con delicadeza
bajo el cielo de plomo
que no cesa
en derramarse
como la fiebre de una enfermedad.
“Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas”,
me acuerdo de ti
tumbado en el sofá
en el calor sofocante
de la ciudad en llamas,
la comida preparada se ha convertido en otra forma de melancolía
a la hora de la siesta,
sobre la mesa los días se amontonan en silencio,
los objetos se cubren de pelos y ceniza,
el movimiento glacial de las rocas en desorden se detuvo hace tiempo,
mientras en el palimpsesto de la memoria se reescribe la misma escena,
la línea de tus mejillas brillaba como una colina al atardecer
recuerdo las distancias de nuestros cuerpos
el racimo de besos que me dejabas en casa encima de la mesa antes de marcharte
el consuelo de tu carne a mi hambre
la frecuencia de tus latidos
la asistencia de tu piel a mi tacto
la última gota de sudor evaporarse de tu brazo
el peso de la conciencia posarse ligeramente de nuevo sobre mi cuerpo tras el ejercicio físico
la invención de tu desnudez sobre las sábanas...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 11 Confidentes   | Filed under: ,

Ingeborg Bachmann.

Qué difícil es perdonar,
un trabajo muy lento y muy arduo,
del que sola me he ocupado
durante ya muchos años.
El odio me ha enfermado,
me siento deformada, estos abscesos
me prohíben incluso mostrarme
junto a los hombres.
Sólo sé que yo
no puedo odiar más de este modo
ni desear tu muerte,
la cual tampoco deseo,
ni cumpliría yo por mi mano.
He aprendido que la mía
ha de amar a sus enemigos, y
esto es tan simple, pues si no cómo
podrían luego mis enemigos
hacerme más de un mal.
Si se extravía una bala,
si alguien me escupe en la cara,
como ayer, no me guardo pensamientos
contra el amor que me ha sido dado.
Tengo miedo ante el amor
que me has infundido tú,
con la intención más cruel.
Totalmente ajada de cortantes ácidos,
venenos de todo tipo, por el opio,
aturdida por completo en mi destrucción.
Puesto que ya no vivo más en ti,
y muerta me encuentro ya, donde estoy.
Lo que cuentan y persisten son las cúpulas
comen dos veces al día, satisfacen
luego sus necesidades, e
imploran por los medicamentos,
que me han de sumir en un largo sueño.

Sin título. (No sé de otro mundo mejor, 2000)

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 5 Confidentes   | Filed under: ,

Ernst Stadler.

Nos habían recitado palabras que procedían de desnuda belleza y sospecha y tembloroso anhelo.
Las recibimos, con cuidado, como a flores de otras tierras que colgamos en nuestro escondite de muchachos.
Prometen ímpetu y aventura, entusiasmo y peligros y compromiso hasta la muerte.
Día tras día esperábamos en pie que su aventura nos llevase.
Pero las semanas pasaron vacías y sin rastro, y nada aparecía que arrastrase nuestro vacío.
Y lentamente comenzaron a quedarse sin hojas las polícromas palabras. Aprendimos a decirlas sin latidos.
Y aquellas que aún tenían color, se habían apartado de lo cotidiano y de toda vida terrena:
vivían en algún lugar hechizadas, en islas paradisíacas en una paz de azul de cuento.
Lo sabíamos: eran inalcanzables como las nubes blancas que se convertían en una sola en nuestro cielo de juventud,
pero muchas tardes sucedía que en secreto y ansiosos llorábamos el resonar de su música.

Palabras. (Preludios, 1904)

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 14 Confidentes   | Filed under: ,

Hacia Munch.

La electricidad te hace llorar lágrimas
eléctricas.
La luna no puede perdonarte
brilla en el sueño
como una herida abierta
la luna
la luna del sueño
se
vierte
vierte sobre tu cuello
tu cuello largo
tu cuello
largo como expirar
sepultado de alquitrán
hasta la mejilla del cielo.
Y en la mirada
en tierra
los ojos
los ojos rotos
los ojos rotos de occidente iluminan
la superficie nocturna
de ese ajado cuero limón,
piel pusilánime por que derrama
como la promesa de una fuente
que no puede cesar lamentándose
litros rojos de fiebre espesa,
cascada enorme de litros
encarnados, litros escarlata
en precipitación
sin cesar
litros rojos fluyentes como un manantial
de catástrofe,
empapando a su paso bermejo el manto de paño
que la vieja depositó entonces,
sobre la llanura yerma de las eras, aquel
cedazo oleoso añil, de brillantes luces cobre.
Y en la batalla
dos legiones de hombres libres
no cesan en combate
a balloneta
sobre las dunas moradas
de tu boca
alborotando olas
de polvo almizclado,
palabras largas sin vocales
atraviesan los tímpanos,
esporas con garfios de porcelana
recogen a los vencidos,
tu espíritu huele a estiercol.
Y en la colina
sopla poniente
espigas doradas contra tu pecho,
sobre el paisaje vitral
marrón-violáceo
de un mar de carne fría,
mar retorcido y salvaje
por alcanzar el horizonte,
mientras lejana
en el rumor ocre de la marea plástica
crece una pieza musical,
venciendo la línea vertical de espuma
elástica
entre las ramas de la voz femenina,
un coro de voces tenores reclama,
-¡Sumérgete, vida mía...!

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 20 Confidentes   | Filed under: , ,

Georg Trakl.

Ah, locura de la gran ciudad, al caer la tarde
a oscuros muros clavados miran árboles informes,
en máscara de plata el genio del mal observa,
luz con látigo magnético repele a la noche de piedra.
Ah, sumido son de campanas en ocaso.

Puta que alumbra entre helados temblores a un niño muerto.
Ira de Dios que azota furiosa la frente del poseso,
púrpura peste, hambre que rompe en trizas los ojos verdes.
Ah, la horrorosa risa del oro.

Mas calmada mana en guarida oscura humanidad más callada,
y en duros metales conforma la cabeza salvadora.

A los enmudecidos. (Revista Der Brenner, 1 de enero de 1914)

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 3 Confidentes   | Filed under: ,

Hacia la pirámide.

"No he aprendido a sufrir, toda severidad es inhumana"
Juan Carlos Mestre

Luz de un quinquet
9 pintas, 29 latidos, Gillespie,
madrugada, ganas de hablar.
La generación del 77 íbamos a cambiar el mundo en el fututo
pero los electrodomésticos siguen funcionando en el 2007,
como siempre…
Me pregunto:
Por qué un intermitente puede llevarme a la lágrima, de vasta emoción, por qué siento que me responde, cuando se ilumina su automática luz naranja, y que no estoy solo, que somos dos, objetos comunicándose, que la máquina pretende mi atención, sabiendo antes de que se ilumine sin embargo apenas un segundo antes que así será…
No lo entiendo:
Por qué ladra el borracho a los coches que pasan a su lado.
Es de noche.
Hace frío.
Mientras, la gente ahí afuera insiste, empujando sus pesadas rocas, hacia la pirámide.
En las paredes de mi casa se pudre la luz de ayer por la mañana.
Y yo sigo de pie junto a la ventana, sin tomar ninguna decisión.
Podría quedarme a vivir dentro de esta canción.
A night in Tunisia.
Pienso que:
La oportunidad debe ir acompañada de destreza…
Todos los muebles de casa me observan con rostro de preocupación.
No quiero pensar,
para no atraer su atención, con el ruido de mi cabeza.
Un automóvil ha atropellado al borracho, se apagó el ruido y la furia.
Está muerto, pero no siento lástima.
Tampoco sé qué significa eso realmente, si es salvaje, inhumano o inmoral,
pero es cierto.
Y mientras, la gente ahí afuera no deja de insistir, empujando sus rocas.
Me pregunto:
Debe haber algún motivo por el que todo haya adquirido esta forma,
esta forma de costumbre, en que amanece como una herida sin importancia.
Ya no recuerdo qué clase de paciencia me trajo a este lugar...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 19 Confidentes   | Filed under: , ,

1929.

Una escena íntima se producía en una pequeña habitación lejos del centro, mientras los hombres orondos se lanzaban por las ventanas de los rascacielos estrellándose contra el suelo.

Era un olor caliente,
salino,
amarillo,
olía a orín,
flotaba como la estela del penetrante aroma cetrino
de esas mujeres maduras de gesto agrio del Bulevar Sur,
que se exhiben en la calle como especies
y se dedican a su comercio,
en la habitación años veinte.
Era una quinceañera con cara de Sue
y mirada de mendigo,
manoseaba mi presencia
como manosea el indigente sus escasas monedas,
sin importancia,
dejándose rozar por el tiempo,
absorta en el sabor del sandwich de crema de cacahuetes
que se había comido hacía un rato,
pensando que opinaría su abuela Carolina de su nuevo corte de pelo
con lo que disfrutaba ella atusando sus cabellos,
pensando que los hombres buenos no iban a aquellos lugares,
se esforzaba en pensarlo,
pero a pesar de ello la vergüenza y una desazón incontenible se apretaban en su pecho
cada vez que la puerta se abría
ante el temor de ser descubierta por el que debiera ser su futuro marido,
tan fea, despeinada, sucia, sin perfumar, sin su vestido,
sin tener la ocasión de explicarse, de atenderle como es debido
y que entendiera todo el amor que sentía por él
aunque no le conociese,
todo el amor que había estado reservándole.
Poca felicidad se podía comprar con el níquel de plata
que le pagaba la patrona tras descontar la manutención,
tal vez un billete de tren
huir
de nuevo hacia cualquier parte
pero qué haría luego
cuando no tuviese nada,
en la calle
otra vez.
Era una mirada lisa y profunda
de orgullo gastado
pegajosa y dulce
como el algodón de azúcar
tan blanda y tan triste
cómo sólo se puede mirar detrás de una reja
una mirada de sótano, de habitación húmeda, de hambre, de llanto
y colmena, una mirada
que se extendía sobre su delicada piel blanca
cubriéndola
como una pesada manta de lana sucia
y grosera,
una mirada
que ha cubierto mis noches desde entonces
antes de acostarme.
Lo recuerdo como un niño
viendo una película muda
donde las imágenes carecían de sentido,
a pesar de ser ya un hombre
con edad para trabajar
como todos los hijos adolescentes de familia humilde
de todo el país,
y así pues de aquella edad
de todo el dolor y la ausencia
de todo el temor a la delicadeza
del horror y la velocidad complacidos
del recreo de la victoria sobre los vencidos
es aquella joven la que permanece con más intensidad
grabada en mi memoria
escondida como una tímida flor solitaria
en un estercolero,
todavía sin entender por qué
me llevaron a aquella pequeña habitación
lejos del centro
a celebrar que tenía trabajo en 1929
cuando nadie tenía trabajo,
cuando ella tenía trabajo,
nunca pareció una razón para sonreír.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 9 Confidentes   | Filed under: , ,

Gottfried Benn.

"Las mujeres más pobres de Berlín
-trece niñas en habitación y media,
putas, presas, parias-
aquí retuercen sus cuerpos y gimen.
En ningún sitio se grita tanto.
En ningún sitio dolores y pesares
se ignoran tan completamente como aquí,
porque aquí justamente siempre se está gritando.

"¡Empuje usted, mujer! ¿Entiende, sí?
No ha venido aquí a divertirse.
No alargue usted el asunto.
¡Al apretar también salen los excrementos!
No está usted aquí para descansar.
No viene solo. ¡También usted tiene que hacer algo!"
Al fin llega: azulado y pequeño.
Orina y heces lo ungen.

Desde once camas con lágrimas y sangre
un único gemido lo saluda.
Sólo de un par de ojos brota un coro
de gritos de júbilo hacia el cielo.

Por este pequeño trozo de carne
pasará todo: desgracias y felicidad.
Y el día en que muera entre estertores y congojas
seguirá habiendo otros doce en esta sala."

Sala de parturientas. (Morgue, 1912)

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 11 Confidentes   | Filed under: ,

Madre.

“A quienes Dios quiere destruir, primero los enloquece”
Eurípides

De donde surgen todos los olores,
las diminutas criaturas que flotan en el aire,
las fotografías azules,
suena una canción sucia.
Cuántas mentiras sabías contarme
para que me durmiera
después de amargarme la boca con el jarabe.
Siempre tengo pesadillas por su culpa
y me despierto en medio de las dos noches
cuando se pelean
y me desordenan la habitación
y me tiran de la cama y me hacen sangre en la rodilla.
Tú nunca estás entonces
pero están todos los muebles mirándome, como siempre
aunque tú no te lo crees, nunca.
Yo no lloro por tonterías...
El pelo sucio me cae con los segundos
en forma de lluvia
sobre los ojos,
alguien grita mi nombre
y golpea con fuerza la puerta.
No puedo levantarme, al intentarlo
he derramado mis manos
sobre las hojas secas de papel
que tenía encima de la mesa.
Se ha ido.
Hay pedazos de piel
desordenados por el suelo de toda la habitación.
Huele a disolvente.
Me he comido mentalmente a un perro crudo.
No siento las piernas.
¡Madre!,
córtame las manos,
bájame de aquí,
no quiero
sufrir
más.
Aún
puedo
ser
feliz.
Enséñame a ser un hombre.
Enséñame
a
contemplar
la vida como una ola que no crece…

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 5 Confidentes   | Filed under: , ,

Deberes y privilegios.

“El hombre es un dios cuando sueña
y no es más que un mendigo
cuando piensa”
Friedrich Hölderlin

Esta noche al intentar levantarme de la cama
se me han desprendido las piernas de la cadera
precipitándose al suelo con un golpe seco.
-De todas formas no me servían de mucho,
para exhibirme de un lado a otro como un espectáculo de feria ambulante...
Tras un rato observándolas inanimadas
como dos objetos más desordenados de la habitación,
me he decidido y me he acercado reptando al mueble-bar
donde me he servido una copa,
sin ánimo de solucionar nada así,
iba a hacerlo de todas formas.
Tenía una entrevista de trabajo por la mañana,
-Tendré que posponerla, no puedo presentarme con este aspecto,
resultaría indecoroso...
Por supuesto la sociedad tolera a los tullidos,
pero no a los borrachos y creo que tengo motivos de sobra para ello.
Entonces sentado aquí abajo sobre mis nuevas mejillas
todo parece distinto,
incluso el alcohol parece tener un sabor diferente,
de pronto me siento más liviano,
a más del hecho de haber perdido unos 40 kgs de carne
con ella parecen haberse desprendido también
todas esas estúpidas cuestiones y deberes
que te inoculan cuando eres niño y estás indefenso.
Ahora,
-Oiga, señora que yo no puedo,¡no tengo piernas!,
por fin seré libre de hacer lo que me dé la gana
y aún si quiero podré ser colmado de atenciones
porque,¡no tengo piernas!...
Cuando me desperté la resaca era monumental
como siempre llegaba tarde a la entrevista de trabajo,
un profundo olor a cieno entraba por la ventana
impregnando los poros soñolientos de mi cuerpo sudoroso,
me levanté de la cama sin problemas.
Mientras se hacía el café y me encendía un cigarrillo
el cuchillo jamonero apareció frente a mí irguiéndose majestuoso,
provisto de un aura mitológica.
Pensé,
-Si no se caen mañana, lo haré yo mismo...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 14 Confidentes   | Filed under: , ,

Puta.

“El hombre es un ser de lejanías”
Martin Heidegger

Mujer curva
sacrílega
súcuba
venérea matacía
mujer demente
mujer mentira
fronteriza
egoísta belígera
cobarde, baldonada en perfumes
borracha del jugo agrio de los miserables
cría vieja
cruda ternura
calígine piel
yerma colina
inhóspita, mujer escombrera
ausente en la penumbra mate con que te cubres de pintura,
la luz no te alcanza
es un eco el ruido de la vida
depósito de escoria,
para tí es todo sólo
y tan sólo
materia orgánica.
No hay honor en el honor,
no hay valor en el valor,
no hay razón en la razón,
lacaya
de sacerdotes y burócratas.
Mientes
la libertad es una cuestión de fe
y trabajo diario
media hora-cincuenta euros.
Llegará una mañana en que te despiertes
suave
por una cálida lengua de sol mediterráneo
mujer madura
serena y satisfecha de tu femenino patrimonio
y diez mil toneladas de carne desnuda
se precipiten obscenamente sobre tu cama blanca
como un alud.
Entonces puta,
puta o esclava
debajo de toda esa carne
hallarás la respuesta.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 10 Confidentes   | Filed under: , ,

Colgando de una horca todos pesamos lo mismo...


“Todas hieren, la última mata”
Reloj de Pío Baroja


Llueve sobre el capó del coche
siempre está lloviendo
suena como
brea ardiente
precipitándose contra metal de escudos
sobre cabezas despavoridas
avanzo lentamente
en la condena del soldado
empujando cuerpos muertos
luces rojas
y ruido de explosiones
se detiene el avance
no deja de llover
sucio sobre sucio
sangre sobre sangre
dentro del coche
tres moscas
se pelean por mis restos
aún
entre el Cielo y la Tierra
puedo sentir el aullido con zeta
de sus insultos
resonando en la cuenca vacía
de mi calavera...

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 1 Confidentes   | Filed under: , ,

Crepúsculo.


Se me escapa el sol entre los dedos de la tarde,
me deja violeta la cara letea y sin líneas
como una pintura impresionista,
ya me late en las venas violenta la noche
que me llena de agujeros el pecho,
ya vienen los insectos carnívoros
a devorarme.
Huele a vinagre,
a podre,
huele al olor que desprenden los cuerpos
que ya han inciado el tránsito
de la descomposición…
Caballos rojos trotan poniente
sopla viento del este
mientras vientres blancos
apoyados en los balcones
murmuran alcantarillados
la decadencia de la ciudad,
será un instante
antes de irme,
no sé cómo despedirme
asido por las garras de este animal…
Hablan de la soledad
como de un empíreo castigo
en forma de buitre,
pero cuando te encuentras solo
la paciencia de esta bestia
se convierte de pronto
en la mayor de tus victorias…

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 4 Confidentes   | Filed under: , ,

La locura de Foucault.


Foucault divide la experiencia de la locura en Occidente en dos grandes grupos formales que recoge bajo las figuras de la visión cósmica y los movimientos de la reflexión moral, el elemento trágico y el elemento crítico, escisión que comenzamos a observar en las ruinas del simbolismo gótico y que en adelante irán separándose cada vez más, abriendo en la unidad profunda de la locura una brecha que nunca volverá a colmarse. Por un lado, habrá una Nave de los locos, cargada de rostros gesticulantes, que se hunde poco a poco en la noche del mundo, entre paisajes que hablan de la extraña alquimia de los conocimientos, de las sordas amenazas de la bestialidad, y del fin de los tiempos. Por el otro lado, habrá una Nave de los locos que forme para los sabios la Odisea ejemplar y didáctica de los defectos humanos.

Así se comprende el curioso sentido que tiene la navegación de los locos en el siglo XV y que le da sin duda su prestigio. Por una parte, prácticamente posee una eficacia indiscutible; confiar el loco a los marineros es evitar, seguramente, que el insensato merodee indefinidamente bajo los muros de la ciudad, asegurarse de que irá lejos y volverlo prisionero de su misma partida. Pero a todo esto, el agua agrega la masa oscura de sus propios valores; ella lo lleva, pero hace algo más, lo purifica; además, la navegación libra al hombre a la incertidumbre de su suerte; cada uno queda entregado a su propio destino, pues cada viaje es, potencialmente, el último. Hacia el otro mundo es adonde parte el loco en su loca barquilla; es del otro mundo de donde viene cuando desembarca. La navegación del loco es, a la vez, distribución rigurosa y tránsito absoluto. En cierto sentido, no hace más que desplegar, a lo largo de una geografía mitad real y mitad imaginaria, la situación liminar del loco en el horizonte del cuidado del hombre medieval, situación simbolizada y también realizada por el privilegio que se otorga al loco de estar encerrado en las puertas de la ciudad; su exclusión debe recluirlo; si no puede ni debe tener como prisión más que el mismo umbral, se le retiene en los lugares de paso. Es puesto en el interior del exterior, e inversamente. Posición altamente simbólica, que seguirá siendo suya hasta nuestros días, con sólo que admitamos que la fortaleza de antaño se ha convertido en el castillo de nuestra conciencia.

Pero si la navegación de los locos está en relación, para la imaginación occidental, con tantos motivos inmemoriales, ¿por qué hacia el siglo XV aparece tan bruscamente la formulación del tema en la literatura y en la iconografía? ¿Por qué de pronto esta silueta de la Nave de los Locos, con su tripulación de insensatos, invade los países más conocidos? ¿Por qué, de la antigua unión del agua y la locura, nace un día, un día preciso, este barco? Es que la barca simboliza toda una inquietud, surgida repentinamente en el horizonte de la cultura europea a fines de la Edad Media. La locura y el loco llegan a ser personajes importantes, en su ambigüedad: amenaza y cosa ridícula, vertiginosa sinrazón del mundo y ridiculez menuda de los hombres. En primer lugar, una serie de cuentos y de fábulas. Su origen, sin duda, es muy lejano. Pero al final de la Edad Media, dichos relatos se extienden en forma considerable: es una larga serie de "locuras" que, aunque estigmatizan vicios y defectos, como sucedía en el pasado, los refieren todos no ya al orgullo ni a la falta de caridad, ni tampoco al olvido de las virtudes cristianas, sino a una especie de gran sinrazón, de la cual nadie es precisamente culpable, pero que arrastra a todos los hombres, secretamente complacientes. La denuncia de la locura llega a ser la forma general de la crítica.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 1 Confidentes   | Filed under: , ,

Friki.


Friki. ¿Paria o héroe del siglo XXI...?


Friki: extraño, fenómeno, insensato, monstruo..., tantas son las acepciones que convienen implícitas en este ambiguo anglicismo (vocablo de origen inglés adaptado al español, en cuyo entorno lingüístico permanece vivo y por tanto susceptible a mutaciones), como extensa y heterogénea es la lista de personajes a quienes se ha aplicado este calificativo. Si bien la historia del término es larga en su origen remontándose a los espectáculos de ferias ambulantes, el recorrido del fenómeno social que ha bautizado ha sido más reciente, cuestión que nos interesa tratar en este artículo, pues su desarrollo está ligado al de los medios de comunicación (los “mass media”, concretamente, otro anglicismo del que proviene el prólijo término “mediático”).

Y es que a pesar de las denodadas y honrosas acciones pedagógicas emprendidas por las numerosas comunidades de frikis, auto-reconocidos como aficionados o coleccionistas, por mantener la legítima dignidad de una actividad lúdica, éstas se han visto disueltas en la vocativa inmediatez que de sus mayores extravagancias (habría que distinguir estratos sociales también dentro del frikismo) pronto los medios hicieron relación en el uso del término.

Así, resulta que hoy un friki poco tiene que ver con un aficionado a la historia por ejemplo, a no ser que lo observáramos disfrazado de Napoleón paseándose despreocupado de la mirada ajena por Gran Vía, una mañana de un domingo cualquiera. ¿O no tan despreocupado?.

El disfraz, sin ser el único, como máscara de un carnaval, es uno de los recursos que con mayor frecuencia emplea el friki para manifestarse, atendiendo a distintos motivos de celebración (domésticos, festivos o profesionales), pero siempre y en toda liturgia participando de un común sentido del humor, de apariencia naif, donde el absurdo afila la mística de la trascendencia. Y es que dentro de una sociedad donde el espíritu vaga perdido bajo un cielo yermo tras el crepúsculo de los dioses, síntoma de ello es la creciente securalización de occidente tanto como el fanatismo más sectario, parece que el humor, de nuevo, se ha convertido en el único recurso que le queda al ser humano para enfrentarse a la fatalidad del incierto destino que la historia le depara, como ya nos mostrara Foucault en su arqueología de la locura:

“El ser humano de la época enfrentado a una muerte presente por todas partes como una furia ingobernable, no encontraba en la existencia mas que el vacío de la pérdida, la ausencia de la vida y el hueco originado por su frustración e ignorancia, la existencia no era nada más que fatuidad, vanas palabras, ruido de cascabeles. Dentro de este contexto, el hombre adopta a finales de siglo, una actitud satírica frente a el horror delante de los límites absolutos de la muerte; se le desarma por adelantado; se le vuelve risible; dándole una forma cotidiana y domesticada, diseminándolo en los vicios, en los defectos y en los aspectos ridículos de cada uno. Y es en la risa insensata del loco que se ríe por adelantado de la risa macabra de la muerte, donde mejor se manifiesta esta victoria.”

Y es precisamente esa dualidad en que el término friki ha sido pervertido, entre el hombre ocioso y el insensato, donde se desarrolla no tan sólo el fenómeno social y mediático, sino la tensión propia del hombre de esta etapa que se inicia con el nuevo siglo. La esquizofrenia entre la realidad propia y la que genera la opinión general, inevitablemente influye en el modo en que nosotros percibimos y gestionamos a su vez la nuestra. Así resulta que la mirada del otro, sobredimensionada a través de los medios de comunicación, disgrega el principio de realidad colectivo de la conciencia individual, favoreciendo el suceso de la rareza, y convirtiendo al raro en loco. Algo que podemos apreciar fácilmente en el friki.

Al observar a un individuo o a un grupo de individuos disfrazados de Napoleón, la primera cuestión que nos asalta, tras la sorpresa inicial, es conocer el motivo, el porqué.
La respuesta, que surge de la inmediatez, nos permite reflexionar sobre la naturaleza misma del frikismo, pues al mirar al friki no observamos la vocación de expresar mediante lenguaje alguno, idea o emoción, algo propio del arte; ni entendemos en el disfraz la manifestación de una moda, ya que el disfraz desaparecería y con él la rareza del fenómeno; ni podemos reconocer en la conducta de este extravagante personaje, reivindicación, ni causa, más que el propio divertimento y sin embargo parece haber algo de cada una de estas expresiones, tan vigentes en el siglo XX, integradas y propuestas en el friki, pero con la notable ausencia de un código o razón que soporte la convención (es decir, el varón occidental de mediana edad y estatus medio, el hombre normal).

Así pues el hecho friki, se presenta ante nosotros sin motivo aparente, como una exhibición espontánea de la naturaleza, donde la curiosidad, sea más o menos antropológica o morbosa, nos invitará seductora a intentar comprender lo que está sucediendo, quién es este extraño y por qué actúa de este modo.
Lo más común ante un hecho tan vulgar, como un hombre disfrazado, sin más razón, en principio, que su propia insensatez, nada sorprendente para una persona adulta, y menos hoy día, sea reaccionar con humor, ya que a pesar de las variadas interpretaciones que de la extravagancia de este insensato pudiésemos colegir, ninguna resultaría bastante satisfactoria como para eludir la inseguridad que produce la posibilidad de poder contemplarnos en la misma situación, bajo nuestra propia mirada.
Y es entonces en el humor, desahuciada la moral de mostrador, la confortable opinión, el juicio de la memoria aprendida, donde aparece el hombre, y en esa humanidad compartida, en ese lenguaje íntimo que rastrea las diferencias que nos igualan, en esas pequeñas inmensidades de lo cotidiano, tan obscenas, que nos hacen sonreír cómplices de nosotros mismos, donde se edifica el frikismo.

Todos somos raros de una manera u otra, es lo que nos hace especiales. Todos escondemos alguna rareza, pero no todos podemos jactarnos en llamarnos frikis, pues ello requiere una prueba de valor que venza esa delgada línea tan vulnerable en nuestra intimidad que separa el orgullo del ridículo. Podríamos decir pues que el frikismo se ha convertido en una suerte de revolución social (cuya morfología resulta en extremo heterogénea, anárquica y multidisciplinar), antimediática, renovada contracultura en la que, sin atender a dogma ni patrón, parece haberse planteado una nueva relación de fuerzas, donde el individuo, cuya generación se encuentra vinculada directamente al desarrollo de los medios de comunicación, se rebela contra el monopolio de la empresa y sus políticas de imagen para generar modelos masivos de opinión que domesticar bajo el infalible gobierno de las leyes de la mercadotecnia.

Así el friki, el raro, acepta su rareza y la exhibe. La hace pública sin pudor, libre de moral ni formalismos que lo aten (en dinámica renovación), empleando el propio mecanismo que intenta reprimirlo, rompiendo el rol de sumisión impuesto por la opinión pública.

No es entonces de extrañar que susciten a menudo tanta simpatía, algo impensable dado su grado de extravagancia en ocasiones, lo que fácilmente daría en llevar, bajo otro cielo, al patetismo de la compasión más moralista, y eso debido a la firmeza intacta con la que mantienen su dignidad, aferrada en todo momento a su rareza propia e individual, compartida de forma colectiva, a la que no renuncian como si de un principio se tratara.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 0 Confidentes   | Filed under: ,

Manifiesto por la solidadridad.

"Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”
"Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga"
Gandhi

QUIENES SOMOS:Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.

A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.

LES MANIFESTAMOS:
1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.
2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.
3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.
4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.
5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.

POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:
1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.
2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.
3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.
4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.
5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.
6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas.
En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.

Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009.

Posted at on by Las últimas palabras de Jon Jonenjur | 0 Confidentes   | Filed under: